Chile

CHILE LAW, 1811

 Act of the Supreme National Congress.

Session of October 11, 1811.

Although slavery, being repugnant to the Christian spirit, to humanity and good morals, and being useless, and even against domestic service, which has been the apparent reason for its conservation, ought to disappear from a soil in which her Magistrates is only concerned with ending the unhappiness to the utmost of its powers; yet, reconciling these sentiments with the concerns and interest of the current owners of this class of miserable property, the Congress resolved that from this day forward no slave shall be brought to Chile and those [slaves] passing to countries where that hard law exists, if they shall happen to stop for any reason, and shall remain in this kingdom for six months, they shall become free ipso facto. That those who are presently in servitude, shall remain in that condition, which they will be enabled to endure by habit, by the difficulty of suddenly finding the means of subsistence without becoming a burden to society, by the good treatment which they generally receive from the masters and, above all, by the consolation that their children, born from this day forward, shall be free, which is expressly made an unalterable law. To prevent fraud, which may be practiced through avarice, and to preserve the benefit of this law for mothers who may be sold outside of the country, it is also declared that their wombs shall be free everywhere, and that this shall be expressly inserted by an indispensable clause, both in the deeds between the parties, and in the permits of the customhouses, for which purpose directions shall be given to the notaries and administrators.

 

Source: Sixth Report of the Directors of the African Institution, Read at the Annual General Meeting on the 25th of March, 1812 (London: Printed by Ellerton and Henderson, 1812), 79-80.

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Acta del Supremo Congreso Nacional.

Sesión del día 11 de octubre [de 1811].

 Aunque la esclavitud, por opuesta al espíritu cristiano, á la humanidad y á las buenas costumbres, por inútil y aún contraria al servicio doméstico, que ha sido el aparente motivo de su conservación, debería desaparecer en un suelo en que sus Magistrados sólo tratan de extinguir la infelicidad en cuanto alcancen sus últimos esfuerzos; con todo, conciliando estos sentimientos con la preocupación y el interés de los actuales dueños de esta clase de miserable propiedad, acordó el Congreso, que desde hoy en adelante no venga a Chile ningún esclavo y que los que transiten para países donde subsista esta dura ley, si se demoran por cualquier causa y permanecen seis meses en el reino, queden libres por el mismo hecho. Que los que al presente se hallan en servidumbre, permanezcan en una condición, que se las hará tolerable la habitud, la idea de la dificultad de encontrar repentinamente recursos de que subsistir sin gravamen de la sociedad, el buen trato que generalmente reciben de sus amos y, sobre todo, el consuelo de que sus hijos que nazcan desde hoy serán libres, como expresamente se establece por regla inalterable. Para evitar los fraudes de la codicia, y que no se prive de ese beneficio a las madres que sean vendidas para fuera del país, se declaran igualmente libres sus vientres, y que deben serlo por consiguiente sus productos en cualquiera parte y que así se anote por cláusula forzosa en las escrituras que se otorguen, y en los pases de las aduanas, a cuyo fin se hará entender a los escribanos y administradores.

 

Fuente: Colección de las leyes i decretos del gobierno, desde 1810 hasta 1823 (Santiago: Imprenta Chile, 1846), 29.

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