Paraguay

PARAGUAY LAW, 1842

 

Article 1. As of January 1 of the next year of 1843, all the children of female slaves and their children born thereafter shall be free, [and] shall be called Libertos of the Republic of Paraguay.

 

Article 2. The libertos are obliged to serve their masters, as patrons of the libertos, until the age of 25 for men, and 24 for women.

 

Article 3. The libertos of the Republic shall be baptized and buried without charge if they die during their tutorship.

 

Article 4. The Parish Priests shall note in the baptismal certificates the number of libertos and the age in which they are baptized and die, [and are] obliged to send to the Supreme Government of the Republic a yearly statistical census of the libertos that have been baptized and buried.

 

Article 5. The omission of the previous article shall be held against the Parishes.

 

Article 6. The master, or masters of female slaves who desire to sell them, having their liberto children at the breastfeeding age, shall not be able to ask for any price for the liberto; and with this very clause of the freedom of the youth, a note of shall be granted. The age of breastfeeding ends at three years of age.

 

Article 7. The tutors or patrons of the libertos who mistreat them or do not educate them in the Holy Religion, good example, and utmost morals, shall lose their patronage and the liberto shall be transferred to a judicial deposit where they shall find Christian and charitable treatment. This deposit shall be done by order of the Judge of the district, having assured proof of the truth of the act.

 

Article 8. If the slave with a young liberto child were to be sold with the child being 6 years of age, the removal of the liberto between buyer and seller shall be conventional, under some agreement, but the handing over the liberto is never absolutely obligatory.

 

Article 9. In such a case, the alienation or transfer of the liberto to the buyer of the enslaved mother can never be done for a price over sixteen pesos bearing in mind the age of the previous article.

 

Article 10. The libertos, after their emancipation, by some of the ways that have been designated in Article 2, can continue in the service of their patrons, in the position of servants, as long as they are made aware, and their servants receive the current of their wages, with the judicial intervention of the Judge of the District where the contract shall be signed for proof.

 

Article 11. Any traffic of slaves shall be prohibited, and anyone who does it shall be treated as a pirate.

 

Article 12. Any slave that enters into the Republic with their legitimate master shall be considered a colono of their master, and cannot be transferred other than as a colono, for a period of ten years, placing this declaration in the document of transfer to the buyer.

 

Article 13. It shall be prohibited to remove outside the territory of the Republic slaves and libertos who are minors, even when they declare those and these, who desire to stay with their masters or patrons.

 

Article 14. It is also prohibited to admit into the territory of the Republic slaves of other provinces where they are runaways, and the commanders of the frontiers shall order them to leave the territory immediately, as is commanded previously, to avoid complaints and protest by the interested parties.

 

Article 15. This decree shall be put up in the offices of the Judges and commissioners of the countryside. At the same time the priest shall have them in the files of their parishes, and renew the accurate copy in order to be administered in the part that corresponds to them.

 

Article 16. Publish and circulate the following aims…And so that it shall be known to all, publish and communicate to those who it corresponds, fixing copies in places de estilo, and sending testimonies to the Villages, Department and districts of this jurisdiction. Given in Asunción, Capital of the Republic of Paraguay, November 28, 1842.

 

Source: translated from original Spanish

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Art. 1. Desde 1 de Enero del año entrante de 1843, serán libres los vientres de las esclavas y sus hijos, que naciesen en adelante, serán llamados Libertos de la República del Paraguay.

 

Art. 2. Quedan en la obligación los libertos de servir á sus señores, como patronos de los libertos hasta la edad de 25 años los varones, y las mujeres hasta los 24 años.

 

Art. 3. Los libertos de la República serán bautizados gratuitamente y del mismo modo sepultados falleciendo en la edad de la tutoría.

 

Art. 4. Los Curas Párrocos, anotarán en las partidas la cantidad de libertos y la edad en que se bautizan y fallecen, debiendo pasar todos los años al Supremo Gobierno de la República, un censo estadístico de los libertos que hubiesen bautizado y enterrado.

 

Art. 5. Será de cargo contra los Párrocos, la omisión del artículo anterior.

 

Art. 6. El amo, ó amos de esclavas que tuviesen precisión de venderlas, teniendo aquellas hijos libertos en la edad de lactación, no podrá pedir precio alguno por el liberto; y con esta misma cláusula de la libertad de la cría, se otorgará la escritura de venta. La edad de lactación concluye á los tres años cumplidos.

 

Art. 7. Los tutores ó patronos de libertos que les diesen mala vida ó no les educasen en la Santa Religión, buen ejemplo, y máximas morales, perderán el patronato y pasará el liberto á depósito judicial donde consigue un trato cristiano y caritativo. Este depósito se hará por orden del Juez del partido, teniendo pruebas seguras de la verdad del hecho.

 

Art. 8. Cuando la esclava con cría liberto fuese vendida teniendo la cría 6 años será convencional entre comprador y vendedor la saca del liberto, bajo algún pacto, mas nunca obligatoria la entrega absoluta del liberto.

 

Art. 9. En tal caso, la enagenacion ó traspaso del liberto al comprador de la madre esclava, nunca se hará por más precio que diez y seis pesos corrientes teniendo la edad del artículo anterior.

 

Art. 10. Los libertos, después de emancipados, por algunos de los modos que se han designado en el artículo 2, podrán continuar el servicio de sus patronos, con la calidad de conchavados, siempre que esto les hiciese cuenta, y sus conchavos los percibirán al precio corriente de los jornaleros, con intervención judicial del Juez del Distrito donde celebrará una contrata para constancia.

 

Art. 11. Queda prohibido todo tráfico de esclavos, y el que lo hiciere será tratado pirata.

 

Art. 12. Todo esclavo que entrase en la República con su legítimo amo será considerado como un colono de su señor, y no podrá enagenarlo sino como colono, por un tiempo dado de diez años, poniéndose esta declaración en el documento de traspaso al comprador.

 

Art. 13. Queda prohibido sacar fuera del territorio de la República, esclavos ni libertos en la edad menor, aún cuando declaren aquellos y éstos, que quieren seguir á señores ó patronos.

 

Art. 14. Así mismo es prohibido admitir en el territorio de la República, esclavos de otras provincias de donde vengan prófugos, y los comandantes de fronteras los mandarán salir inmediatamente fuera del territorio, como está mandado anteriormente, para evitar reclamos y quejas de los interesados.

 

Art. 15. Este decreto lo tendrán fijado en sus oficinas los Jueces y comisionados de la campaña. Del mismo modo lo tendrán los párrocos en las sacristías de sus parroquias, y renovarán cada año la copia fiel para regirse en la parte que les corresponde.

 

  1. Publíquese, y circúlese en la forma de estilo para los fines consiguientes. Y para que llegue á noticia de todos, publíquese y comuníquese á quienes corresponda, fijándose copias en los lugares de estilo, y despáchense testimonios á las Villas, Departamentos y partidos de esta jurisdicción. Dado en la Asunción, Capital de la República del Paraguay, á 28 de Noviembre de 1842.

 

Fuente: Revista del Paraguay, Ciencias, Literatura y Artes, Año I, Número 1 (Buenos Aires, Enero de 1891): 530-531.

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